La mayoría de la gente sabría decir, sin pensárselo demasiado, si es más bien introvertida o extravertida.

Es posible que tú estés leyendo este artículo porque te consideras introvertida y quieres saber más sobre tu introversión.

O que seas extravertida pero conozcas a alguna persona introvertida a la que no terminas de entender y quieres aprender a hacerlo.

Sin embargo, ¿tienes claro en qué consisten exactamente la introversión y la extraversión? ¿Estás segura de que eres introvertida? ¿O extravertida? ¿O que la otra persona es introvertida?

Para tenerlo más claro aún, casi transparente, te recomiendo que leas el artículo: ¿Introvertida o Tímida? ¿Acaso no son lo mismo?

A menudo las etiquetas y términos que utilizamos para describirnos a nosotros mismos y a los demás se van distorsionando con el tiempo hasta que terminan siendo algo que no son.

Y como las palabras (especialmente aquellas que utilizamos para describirnos) influyen enormemente en cómo nos sentimos, las decisiones que tomamos y las acciones que emprendemos, es importante que aclaremos su significado.

La personalidad: de qué hablamos cuando hablamos de introversión-extraversión

Para empezar, debemos saber que estos términos hacen referencia a nuestra personalidad, es decir, al conjunto relativamente estable de pensamientos, sentimientos y comportamientos que hacen de nosotros la persona única que somos.

Los psicólogos se dedican a estudiar a las personas y descubrir patrones: analizan la forma de actuar de un grupo de personas, buscan las similitudes, la asocian con otras acciones, pensamientos o emociones, y le ponen un nombre.

Son lo que conocemos como rasgos de personalidad: simplemente son categorías (conjunto de características) que se hayan presentes en mayor o menor medida en una persona, dando forma a su ser.

Así, cuando usamos etiquetas como “sociable”, “empático”, o “introvertido” y “extravertido”, para describir la “forma de ser” de una persona, estamos diciendo que presenta muchas de las características que componen ese rasgo y, por tanto, podemos decir que “es” así, que presenta esa cualidad.

Lo sorprendente de la teoría de Carl Jung, psicólogo pionero en describir exhaustivamente esta variable de personalidad, es que coge dos rasgos (introversión y extraversión), los coloca en una misma dimensión con dos polos opuestos (es decir, incompatibles) y explica con ella toda una serie de diferencias en cuanto a creencias, preferencias, comportamientos, actitudes, etc. de la población.

En otras palabras, muchas de las cosas que hacemos, pensamos, sentimos, de las decisiones que tomamos, de los ambientes y las personas que elegimos, los riesgos que asumimos, el entusiasmo que experimentamos, las causas en las que nos implicamos, etc., pueden explicarse en base a una sola variable: el nivel de introversión-extraversión.

Increíble, ¿verdad?

La introversión-extraversión es la dimensión de personalidad que mejor explica las diferencias en nuestra forma de pensar, sentir y actuar

¿Extraversión o extroversión?

Originalmente el concepto que se empleó para definir el patrón de comportamiento contrario a la introversión fue la extraversión (con a).

Al fin y al cabo, el prefijo “extra” significa “hacia fuera”, mientras que el prefijo “extro” no significa nada.

Sin embargo, hoy en día se utiliza más la palabra extroversión (y suena mejor que el término original), ya que con el tiempo se ha ido pareciendo al de “introversión”.

Por eso lo que más habrás oído decir es: “esa persona es extrovertida”, o “me considero una persona extrovertida” o…. “deberías ser más extrovertida”.

En definitiva, está aceptado decir tanto extraversión como extroversión; entendemos que estamos hablando de lo mismo cuando usamos cualquiera de los dos términos.

Extraversión es un término neutro

De todas formas, verás que utilizaré en mayor medida “extraversión”.

No es casualidad: si lo piensas bien, cuando oyes “esa chica es extrovertida”, seguramente lo asocias con un estereotipo positivo de personalidad > esa chica es sociable, le gusta salir y conocer a gente nueva, es una persona alegre, divertida y espontánea… ¿No es cierto?

Pareciera que la que es extrovertida está psicológica y emocionalmente más sana que la que es introvertida, que es más feliz, que tiene más voluntad o interés por relacionarse con los demás…

Y no, no es cuestión de nada de eso.

Ser extravertida no depende de la fuerza de voluntad o el interés de la persona por relacionarse con los demás

Por otra parte, cuando lees “esa chica es extravertida”, igual te suena a algo más médico, más psicológico… Y eso es precisamente lo que quiero conseguir.

Que empecemos a ver la extraversión y la introversión como algo neutro o, más bien, cuyo valor depende del contexto. Ninguna es útil y positiva todo el tiempo, y ninguna es completamente inútil en cualquier momento y lugar. Ambas tienen sus puntos fuertes y sus puntos débiles.

En definitiva, ser extravertida no es la meta a la que todas deberíamos aspirar.

Y no serlo no significa que no le hayas puesto suficientes ganas.

Lo que de verdad significa ser extravertida

En primer lugar, no significa que te guste más la gente (¡a las introvertidas también nos encanta!, pero necesitamos ciertas condiciones para disfrutar del encuentro, como las extravertidas tienen las suyas…).

Tampoco implica ser más alegre o disfrutar más de la vida. Las introvertidas sabemos disfrutar muy bien de los placeres de este mundo aunque, en general, no nos atraen las mismas cosas.

Así que, ¿cuál es la diferencia entonces?

En términos generales, las personas extravertidas: viven “hacia fuera”, les interesa más la realidad externa y observable, son más objetivas, son más sensibles a las recompensas (ya sea dinero, un ascenso, mayor posición social o más contactos sociales), son más espontáneas, se centran en la acción, tienen más energía y la recargan en ambientes de alta estimulación.

Es el retrato típico de la extraversión, pero reduciendo un poco ese aura de exaltación desmesurada que hace menospreciar la introversión e infravalorar a la persona introvertida.

Nos recuerda que ser extravertida ( introvertida), no depende tanto como podríamos pensar de lo que deseamos o elegimos, y sí de aspectos sobre los que tenemos bastante poca influencia, como es el cerebro con el que nacemos.

¿Qué implican esas diferencias?

Así es, es el cerebro de las personas extravertidas en gran medida el que hace que sean como son, personas gregarias (que gustan de estar en grupo) y sociables:

Sociable (Del lat. sociabĭlis). 1. adj. Naturalmente inclinado al trato y relación con las personas o que gusta de ello. Real Academia Española ©

Creen que las cosas son lo que parecen, y sólo hay una forma de verlas o interpretarlas: piensan que “lo que ves es lo que hay”; ellos son así, son directas, no reflexionan mucho, así que esperan lo mismo del resto.

Dinámicas, activas, espontáneas. No se piensan tanto las cosas, no analizan tanto. Actúan, o hablan, y luego piensan.

Se entusiasman ante la posibilidad de conseguir algún tipo de premio o logro.

Aguantan más y mejor en sitios donde hay mucha gente, mucho ruido, muchas cosas que hacer…

Y las introvertidas, ¿cómo son?

En contraposición, las personas introvertidas: viven “hacia dentro”, les interesan más sus procesos internos de pensamiento y sus sentimientos, son más subjetivas, son menos sensibles a las recompensas (lo que las hace más pacientes y perseverantes), son más lentas, se centran en la interpretación o reflexión más que en el acto en sí, tienen un nivel de energía más bajo y son más sensibles a la estimulación, por lo que recuperan su energía en entornos tranquilos.

Para ellas, es natural pensar que la realidad tiene muchas caras, y que cada persona puede tener su propia interpretación, ya que depende de un complejo proceso de análisis y comparación con sus propias expectativas, valores, creencias y emociones, lo que hace que cada acontecimiento tenga un sentido único para cada uno.

Y eso puede traer de cabeza a una extrovertida. Tanta reflexión. Que todo tenga que tener siempre una explicación y que al mismo tiempo sean posibles varias a la vez…

A menudo son más lentas, pero muy eficaces. Constantes, pacientes. Tienen la irritante costumbre de detectar problemas cuando todo parece ir bien, pero también aportan soluciones potentes.

Exteriormente no suelen celebrar de manera entusiasta sus logros, pero internamente sienten que tiene sentido y que encaja en sus vidas, y para un introvertido no hay mayor celebración que esa.

Se aíslan más pero conectan mejor, consigo mismas y con los demás.

Huyen del ruido y de situaciones donde la necesidad de analizar y procesar todo lo que ocurre a su alrededor es muy alta, porque eso los agota.

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Chequea tu nivel de introversión

Si con las descripciones anteriores aún no sabes muy bien si eres introvertida o no, lee la siguiente lista y señala aquellas afirmaciones que crees que te definen habitualmente para ir haciéndote una idea cada vez más precisa de si te inclinas hacia ese lado o no ,)

  • Disfruto más con una conversación profunda que con la charla intrascendente
  • Pienso bien las cosas antes de hablar
  • En ambientes con muchos ruidos, olores, luces o cambios de temperatura me siento desconectada
  • En general, puedo mantenerme concentrada durante bastante tiempo
  • Me doy cuenta de detalles en mi entorno de los que otros no suelen darse cuenta
  • Me siento agotada después de salir, aunque me lo haya pasado bien
  • Se me da mejor expresarme por escrito que de forma oral
  • Cuando quiero algo puedo pasar más tiempo que el resto tratando de conseguirlo
  • Me siento agotada cuando estoy en un grupo grande de gente
  • Cuando era pequeña la gente me decía que era tranquila
  • En reuniones sociales grandes necesito encontrar un espacio para estar a solas
  • Tengo un amplio y rico mundo interior que es importante para mí
  • No tomo decisiones precipitadas
  • Trabajo mejor en un entorno tranquilo

Ahora haz un recuento. Cuantas más afirmaciones hayas señalado, mayor será tu tendencia a la introversión.

Si no te sientes identificada con muchas de estas situaciones, lo más probable es que seas extravertida.

Y si has señalado aproximadamente la mitad, es posible que seas ambivertida (sí, el término existe), es decir, que no tengas una tendencia muy marcada hacia un lado u otro.

Ten en cuenta que esto no es un test psicológico, simplemente es una guía para identificar en qué medida tiendes a presentar características comúnmente asociadas a la introversión.

Te ayudará a conocerte mejor, a comprender tus necesidades, para poder tenerlas en cuenta y que te sientas mejor y rindas más a nivel personal, social y laboral.

También nos ayuda a ver que no existen las personas introvertidas o extravertidas puras: hay infinidad de puntos intermedios en ese continuo, dimensión o variable, en la que podemos situarnos cada uno.

Incluso dicha posición puede ir variando a lo largo de nuestra vida.

¿Se puede ser introvertida y extravertida a la vez?

Muchas personas dicen esto: yo soy las dos cosas.

En parte, es posible. Ya hemos visto que las personas ambivertidas no muestran una clara tendencia hacia ninguno de los dos polos.

Eso quiere decir que su sistema nervioso no mostrará las características que hacen que el cerebro sea introvertido, ni las que hacen que sea extravertido. Está en el medio, sin irse a los extremos.

También es posible que se hayan atenuado por las experiencias y la presión social a la que se ha visto sometida la persona.

Y, por último, hay que decir que no es necesario marcar todas las afirmaciones para ser introvertida. Habrá aspectos de la introversión con los que te identifiques y otros que no.

Que haya algunas características de la introversión que no te definan no quiere decir que no seas introvertida. Puedes mostrar un comportamiento extravertido en determinadas situaciones.

Sin embargo, algunas de estas afirmaciones son claves para considerarse introvertida o no. Básicamente, la sensibilidad a la estimulación, y la necesidad de aislarse para recuperarte.

¿De qué me sirve saber si soy introvertida o extravertida?

Como decíamos al principio, la variable de personalidad introversión–extraversión explica en gran medida por qué eres como eres.

Especialmente si eres introvertida, encontrarle sentido a tu forma de ser es importante para ti.

Comprender que tu forma de ser tiene una base sólida y coherente te permite liberarte de la culpa por no poder ser diferente, evitar desgastarte tratando de ser algo que no está en tu naturaleza ser, desarrollar tus puntos fuertes…

Te permite también ser más comprensiva con la otra persona y sus diferencias.

Saber si eres introvertida o extravertida te permite ser más coherente, tolerante, y librarte de la culpa y la frustración

Conclusiones

Espero que este primer artículo haya servido para saber un poco mejor de qué estamos hablando cuando hablamos de introversión, especialmente cuando entre un tercio y la mitad de las personas de este mundo somos introvertidas.

Deseo que tengas un poco más claras las diferencias entre ser extravertida y ser introvertida.

Ojalá que te haya despertado la curiosidad por saber qué es exactamente lo que nos hace ser introvertidas y cuáles son los puntos fuertes que nos aporta la introversión.

Y si todo esto te genera un poco de ansiedad al pensar que no tenemos ninguna influencia en nuestra forma de ser, quiero que te quedes tranquila.

No es todo tan terrible y limitado como parece. Tenemos opciones, lo importante es saber reconocerlas.

Como decía Carl Rogers, famoso psicólogo humanista: “la curiosa paradoja es que sólo cuando me acepto a mí mismo, puedo cambiar”.

Es decir, para poder cambiar, primero debes aceptarte; y para aceptarte, es fundamental ver con claridad qué implica exactamente ser introvertida.

Sólo cuando comprendas tu forma de ser podrás decidir conscientemente cambiar, expandirte, crecer. Mientras tanto, estarás negándote, huyendo, evitando una parte de ti, pero no podrás cambiar, porque esa parte que no has aceptado te seguirá a cada paso que des.

Hasta que no la integres y la sanes, no podrás avanzar en paz.

USO DEL FEMENINO

Hablo en "femenino" porque me dirijo a personas. Así, tanto si eres hombre como mujer, puedes sentirte identificada 😉

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