Aunque la preocupación habitual no es exclusiva de las personas introvertidas, sí que puede decirse que nosotras, por definición (tenemos un lóbulo frontal más activo), tendemos a anticipar, planificar y prever en mayor medida los acontecimientos futuros que las personas más extravertidas.

¿Acaso no has escuchado con frecuencia eso de “te preocupas demasiado”, “le das demasiadas vueltas a la cabeza”, “analizas demasiado las cosas?

En este contexto, podemos llegar a preguntarnos si la preocupación excesiva es un rasgo negativo de nuestra personalidad; si es algo que nos daña profundamente y que deberíamos, por tanto, tratar de eliminar…

O si, a lo mejor, no nos hace tanto daño como los otros piensan.

¿Es posible que preocuparnos sea algo positivo?

¿Que nos aporte beneficios a nosotras mismas y a los demás?


Distintos significados para la palabra “preocupación”

Según la Real Academia de la Lengua Española (RAE©), el término “preocupación” tiene las siguientes acepciones:

Del lat. praeoccupāre.

  1. tr. Ocupar antes o anticipadamente algo.
  2. tr. Prevenir a alguien en la adquisición de algo.
  3. tr. Dicho de algo que ha ocurrido o va a ocurrir: Producir intranquilidad, temor, angustia o inquietud.
  4. tr. Dicho de una cosa: Interesar a alguien de modo que le sea difícil admitir o pensar en otras cosas.
  5. prnl. Estar interesado o encaprichado en favor o en contra de una persona, de una opinión o de otra cosa.

Si te fijas, cuando hablamos de preocupaciones, las dos más usadas son la 3 y la 1 (en ese orden). Incluso cuando aceptamos la definición que habla de “anticipar”, le añadimos la connotación de “intranquilidad”.

Pero yo me sigo preguntando: ¿ podemos hacer que la preocupación sea vista en su definición más “aséptica”, la de “anticipar”, libre de connotaciones negativas?

¿Podemos hacer que pre-ocupación sea sinónimo de anticipación positiva?

Preocuparte: una historia de amor-odio

No sé a ti, pero a mí todo este tema de la preocupación me agobia bastante.

Pensar, analizar, reflexionar, anticipar, planificar, prever, visualizar distintas opciones, posibilidades y alternativas, proyectar diferentes vías de acción, caminos o maneras de desarrollarse una situación, etc., es algo que me sale solo, en automático.

Y me gusta. O me gustaba. Me hacía sentir inteligente.

Pero la cosa cambió.

No recuerdo exactamente cuándo empecé a verlo como algo negativo.

Supongo que cuando los demás empezaban a cansarse de mí. Como ellos no podían seguir mi ritmo, es mejor decir “piensas demasiado”, que intentar seguir el hilo de mis pensamientos.

sin preocupacionesTambién creo que ha influido mucho la importancia que se le está dando actualmente a la meditación y el Mindfulness.

No digo que sea malo, sólo que pienso que no conoce profundamente la verdadera esencia de esta filosofía de vida, puede interpretar que se está promoviendo el “no pensar”, el “no tener preocupaciones”…

El modelo de persona sana y feliz que se está promoviendo es uno que entra en conflicto con el modelo de persona introvertida, y esto nos puede provocar grandes conflictos internos.

Ahora, pensar mucho es síntoma de enfermedad, de incapacidad para vivir el presente, de ansiedad, de infelicidad…

En definitiva, la tendencia visible a premiar la espontaneidad-impulsividad-falta de análisis propio de la extraversión, junto a la recomendación de adoptar una actitud zen centrada en el presente, perjudica seriamente la salud mental y emocional de las personas que no podemos o no queremos rebajar nuestro nivel de actividad mental.

¿Cuándo preocuparte se vuelve realmente un problema?

Sin embargo, no todo es tan fácil y sencillo. Al menos, yo no lo veo así.

En este sentido, no puedo hablar de este tema sin reconocer que preocuparte en exceso sí que puede volverse un problema serio.

preocupaciónPor eso, me gustaría recomendarte que leas el artículo “Trastorno de Ansiedad Generalizada: todo me preocupa”, escrito por la psicóloga Patricia Córdoba en el que explica bastante bien cuándo la preocupación puede desembocar en una situación de mayor gravedad.

Sólo hay algo con lo que no estoy del todo de acuerdo en este artículo, como le aclaré en los comentarios: el TAG no puede definirse únicamente como una preocupación permanente.

En el artículo puedes leer detalladamente acerca de esa cualidad problemática que acabo de mencionar pero, resumiendo, la clave está en lo negativo de la anticipación (añadiendo una distorsión al pensamiento).

Es decir, una puede anticiparse a los acontecimientos para estar mejor preparada, pero cuando le añadimos un cariz de temor y ansiedad a lo que podría llegar a ocurrir, más que ayudarnos nos estamos perjudicando.

Por eso hay que estar atenta a las señales que nos comenta Patricia en su artículo, para no caer en una situación mucho más compleja sin darnos cuenta de ello…

Y, también, para no creer que padecemos una situación más grave de la que realmente vivimos, y generarnos nosotras mismas un problema donde no lo hay.

Ventajas de preocuparte

Antes de dejar de preocuparte, lo primero que tienes que comprender es que preocuparte es bueno, positivo y que no deberías dejar de hacerlo.

¿Te suena drástico? ¿Un autoengaño? ¿Peligroso? ¿Puede que liberador?

Como te dije en el apartado anterior, la preocupación terminar generándonos una ansiedad realmente difícil de sostener, pero también opino que, cuando hablamos de introversión, la mayoría de nuestros problemas (ansiedad, depresión, autoestima, dificultades en la socialización, etc.) son iatrogénicos:

Cuando alguien, y más si es un experto en la materia, nos dice que lo que somos, lo que hacemos, pensamos, sentimos, decimos… es malo, negativo para nosotras, lo terminamos convirtiendo en un problema.

Es como recibir un diagnóstico médico erróneo y empezar a recibir tratamiento por una enfermedad que no se tiene y, donde el tratamiento es lo que genera una enfermedad/es que no existían antes.

Por eso hay que tomar consciencia y aprender a ver los aspectos positivos de la preocupación, porque los tiene:

  • nos hace tomar consciencia de nosotros mismos, nuestras capacidades y recursos, y los de las personas que nos rodean
  • nos permite identificar las herramientas que necesitamos aplicar para afrontar la situación con eficaciaplanificar
  • mejora nuestro rendimiento, el de la otra persona y aumenta el beneficio que puede sacarse de una situación
  • favorece la previsión de obstáculos y te permite tener preparadas soluciones y alternativas para superarlos
  • nos hace estar mejor preparadas para el futuro
  • nos permite crecer, adquirir conocimientos o habilidades que aún no dominamos y que nos serán muy útiles para alcanzar los objetivos que nos hemos propuesto
  • te aporta mayor seguridad, confianza y sensación de eficacia y capacidad para afrontar los acontecimientos que puedan surgir

Cuando empezamos a asociar preocupación con pre-ocupación o anticipación positiva, podemos transformar un problema en una oportunidad, convertimos una debilidad en una fortaleza.

Un ejemplo en el que preocuparte se convierte en algo positivo

Si me preocupa rendir al máximo en la sesión de coaching que tendré mañana por la tarde con Beatriz, tendré en cuenta todos los aspectos que pueden afectar positiva o negativamente a ese rendimiento.

Eso incluye características propias (descanso, concentración, motivación, confianza), del lugar (que sea tranquilo, que esté ordenado, que esté preparado a tiempo), y de la otra persona (que se sienta a gusto, que esté cómoda, descansada, motivada, etc.).

Cuando anticipo un acontecimiento y analizo las variables que participan en esa situación puedo hacer una valoración de los mismos y sacar el mayor partido de la situación.

Si no tengo en cuenta qué factores influyen en ella no puedo actuar sobre los mismos para beneficio de todas las personas implicadas.

Cómo preocuparte de manera inteligente

 

Para terminar, voy a hacer un listado de algunas de las ideas clave que pueden ayudarte a transformar la preocupación en pre-ocupación, la debilidad en fortaleza, la anticipación negativa en anticipación positiva.

Las 7 ideas:

1. Consciencia: toma consciencia de las creencias y mensajes negativos que tienes sobre ti misma y sobre tu rasgo de pre-ocupación.

2. Comprensión: debes entender que, como introvertida, tu tendencia a la pre-ocupación es mayor que en la mayoría de la población. Es algo “raro”, pero no tanto como te piensas. Recuerda que entre el 30 y el 50% de la población es introvertida, y que no eres la única que le da 1000 vueltas a la cabeza a cada minuto.

3. Aceptación: pre-ocuparte forma parte de ti, y seguir negándolo no va a ayudarte. Al contrario, va a desgastarte, desenfocarte, provocarte culpa, vergüenza, frustración… Así que, acéptalo y suelta todo el sufrimiento innecesario. Como decía Carl Rogers, “La curiosa paradoja es que sólo cuando me acepto a mí mismo, puedo cambiar”.

4. Valoración: una vez que comprendes que anticipar forma parte de ti, debes aprender a apreciarlo y valorarlo como un aspecto positivo de tu personalidad. Si no en su totalidad, al menos reconocer los beneficios que tiene. Es cierto que no siempre es algo positivo, pero incluso con las desventajas o dificultades que supone, termina aportándote un gran valor como persona tener esta capacidad anticiparte. Haz una lista con todos esos beneficios: “anticiparme tiene sus cosas no tan positivas, pero tiene todos estos aspectos positivos: me permite… y también… cuando tengo que hacer… me ayuda a…”

5. Situación: ¿recuerdas lo que decían los agentes inmobiliarios que era lo más importante para vender una casa? “Situación, situación, situación”. En el caso que nos ocupa, es lo mismo: identifica en qué situaciones la preocupación se vuelve negativa. Preocuparte no es algo que esté tremendamente mal SIEMPRE. Lee el artículo que te recomendaba de Patricia y aprende a identificar las señales que hacen que la pre-ocupación se transforme en preocupación.

6. Enfoque: cuando entres en estado de anticipación, enfoca tu atención en los recursos, soluciones y enfoquehabilidades; es decir, en todo aquello sobre lo que sí tienes control. Cuando descubras situaciones que podrían ocurrir, dirige tu mente a detectar recursos propios o ajenos que permitirían afrontar las circunstancias de manera positiva. Utilízala como una oportunidad para prepararte, no como una señal de incapacidad o de imposibilidad.

7.Mindfulness bien entendido y bien aplicado: para rematar, y contribuir a cambiar la mentalidad acerca de la meditación y el mindfulness, aquí tienes la definición que hace Jon Kabat-Zinn (uno de los grandes maestros en esta disciplina): “Mindfulness consiste en prestar atención de manera intencional al momento presente, sin juzgar”. Eso quiere decir que tomar consciencia en el momento en el que surgen tus pre-ocupaciones y NO JUZGARTE por ello, ni juzgar el contenido de tus pensamientos, te permite abrir un espacio entre tus pensamientos para: tomar consciencia y cierta distancia, entender cómo y por qué estás teniendo dichos pensamientos, cómo te están afectando, y decidir de manera consciente y voluntaria si quieres seguir teniendo esos pensamientos o no. En ese espacio es en el que podrás parar las creencias de que preocuparse está mal, valorar si estás anticipando de manera positiva o negativa, y enfocarte en las soluciones para utilizar la pre-ocupación de manera positiva e inteligente.

Conclusión

La preocupación no tiene por qué convertirse en algo perjudicial y negativo. Tiene sus aspectos positivos, MUY positivos de hecho, si la encauzamos bien.

Pon en práctica las claves que te comento y verás cómo dejarás de preocuparte por tu preocupación.

Y dime, ¿cuál crees que te será de mayor ayuda para pre-ocuparte sin preocuparte? ¿Cuál pondrás en práctica primero? ¿Ya utilizabas alguna?

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