Ya hemos explicado que el hecho de que una introvertida piense mucho es algo normal y que no tiene por qué suponer ningún problema. Sin embargo, a veces sí que se nos va de las manos. Pero, ¿cómo puedes saber si en tu caso has llegado realmente a ese punto de pensar demasiado o no?

Hasta no hace mucho tiempo me sentía fatal cada vez que alguien me decía “piensas demasiado las cosas”. Ahora tengo más en cuenta mis propios criterios a la hora de decidir si, efectivamente, me estoy pasando de la ralla o no.

Y, entonces, si veo que es así puedo tomar la decisión adecuada para cambiarlo. Pero si yo no veo que realmente esté pensando más de la cuenta, no me obsesiono con cómo el otro me ve.

En definitiva, puedo sentirme más tranquila con mi forma de ser en lugar de pensar que tengo un problema solo porque al otro le parece que lo tengo.

Causas y consecuencias de pensar demasiado

Como ya sabes, uno de los motivos por los que las personas introvertidas pensamos mucho es porque a nuestro cerebro le gusta pensar profundamente. Es una fuente de placer y felicidad para él.

Pero hay otros motivos por los que podemos vernos inmersas en una dinámica de “exceso de pensamiento”.

Entre ellos, una baja tolerancia a la incertidumbre (no “soportar” no saber lo que va a pasar) junto a la necesidad de controlar todos los aspectos de nuestra vida (lo que nos sucede a nosotras, a los demás, en nuestro trabajo, nuestras relaciones…).

Cuando no sabemos gestionar adecuadamente estas emociones incómodas que surgen de no poder anticipar y controlar todo lo que va a ocurrir, y no confiamos en saber gestionarlo cuando ocurra, terminamos creyendo que pensar sobre ello una y otra vez nos ayudará a estar más preparadas.

Pero la realidad es que el exceso de pensamiento, cuando cumple las 3 características de las que te hablo en el vídeo, nos lleva más bien al bloqueo, al agotamiento y a una mayor inseguridad.

Lo peor de todo es que nuestra mente se acostumbra a funcionar de esa manera y nos resulta muy difícil parar de pensar.

Por eso es importante que estés atenta a la aparición de los aspectos que te comento en el vídeo.

Espero que este vídeo te ayude a confiar más en ti y en tu criterio a la hora de “saber” si estás pensando demasiado o no. Aunque a los demás les pueda parecer que, sin ninguna duda, lo que estás haciendo es pensar demasiado, recuerda:

Y si, después de ver el vídeo quieres saber cómo gestionar un poco mejor esos pensamientos negativos, la anticipación y la necesidad de control, te invito a leer este artículo en el que te doy 7 claves para que aprendas a preocuparte de una manera positiva y productiva.

Eso te ayudará a reducir la cantidad y la velocidad de tus pensamientos.

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