Advertencia: este artículo ha sido escrito de mano de una parte triste, rebelde y oscura de Irtha. Lo que vas a leer a continuación es una versión cruda, negativa, políticamente incorrecta del habitual artículo de “propósitos de año nuevo”.

¿Por qué seguir leyendo entonces ?

Porque igual tú también te sientes como una mierda viendo como la mitad del planeta se afana por empezar el año nuevo con buen pie, habiendo hecho un análisis minucioso del 2016 y una previsión positiva del 2017… cuando tú tienes cero ganas de ponerte a hacer todo ese trabajo mental ahora mismo.

Y te gustaría sentirte bien contigo misma sabiendo que no pasa nada si NO haces un balance/análisis en estos días…

Porque, reconozcámoslo, no te apetece un carajo ponerte a reflexionar ahora sobre tu vida, pero te sientes fatal por no ponerte a hacerlo…

Como si tu año fuera a ser un desastre solo por no ponerte a escribir ahora mismo lo maravilloso que ha sido el 2016, todo lo que has conseguido, todo lo que has aprendido y todo lo bueno que quieres que el 2017 te depare…

¿Hay otras alternativas a esta “tradicional” forma de prepararse para el año nuevo?

¿Puedes aprender algo del hecho de “no hacer una lista de propósitos de año nuevo”?

Ya te digo yo que sí.

Que puedes aprender mucho si no haces balance y planificación, sobre todo si lo que te nace es no hacerlo…

Sigue leyendo y te cuento qué es lo que puedes aprender de todo esto.

¿Es fin de año el mejor momento para plantearse objetivos?

Parece ser que fin de año es el momento ideal para plantearse objetivos.

Hacer balance de lo que ha sido el año que ya se va y cómo quieres que sea el siguiente.

Pero esto es totalmente arbitrario.

Hay quien se plantea objetivos como los niños que van al cole: de septiembre a septiembre.

Hay quienes se lo plantean de cumpleaños en cumpleaños.

Y hay quienes nos los hemos planteado varias veces a lo largo del año: en enero, en septiembre, en tu cumpleaños, cuando tuviste esa gran crisis existencial, cuando acabó tu contrato laboral, cuando terminaste con tu pareja…

¿De verdad es imprescindible hacer balance y planificación el último día del año?

¿Acaso pasa algo si lo has hecho en otro momento del año y no lo haces AHORA?

Yo diría que no…

¿Por qué mi recomendación es de introvertida amargada?

Lo confieso.

La Irtha que está escribiendo este artículo siente una envidia tremenda por todas esas personas que ahora mismo se han sentado, están sentadas o han planificado sentarse a hacer balance de su 2016 y planificación del 2017.

Sin embargo, no tengo ganas ni energías de hacer lo mismo.

Es probable que no quiera ver que considero que he conseguido pocos logros este año…

O que me cueste imaginar un futuro positivo el año que viene…

Por eso podría etiquetarme de amargada.

Porque me encantaría poder escribir un artículo positivo en la línea de los que he leído hasta ahora… Pero no me sale.

Y como en terapia he descubierto que necesito permitirme más ser yo misma, especialmente mis partes oscuras, aquellas que considero inadecuadas (porque creo que los demás las ven así), he decidido empezar a hacerlo con este artículo.

Ahora mismo voy a contradecirme a mí misma, pero uno de mis objetivos de 2017 (que me lo planteo ahora en fin de año porque coincide con el momento de la terapia en el que ha surgido), es mostrarme tal y como soy, especialmente mis partes oscuras, mis miserias…

No intentar maquillarlas para quedar bien.

Como cuando dices “perfeccionista” o “adicta al trabajo” como defecto en una entrevista de trabajo…

Y una de esas partes oscuras es la Irtha que se rebela, la que quiere hacer las cosas de manera distinta al resto, la Irtha negativa, crítica, exigente, que no es capaz de apreciar las cosas buenas que hay en su vida, y que siente envidia del agradecimiento, la positividad y la energía que aparentemente tienen otras personas…

La Irtha que disfruta yendo contra la corriente.

Y esta ocasión le ha tocado a esa “corriente” de gente que hoy en día te invita a hacer revisión del 2016 y visualizar tu 2017.

En cualquier caso, aunque toda esta palabrería salga de una mente que actualmente está pasando una época de revoltura interior, estoy segura de que lo que te digo puede ayudarte a plantearte cositas interesantes e, irónicamente, a sentirte mejor contigo misma… ayudándote a aceptarte tal y como eres, a permitirte ser tú misma y mostrarte íntegramente, sin tener que negar o esconder tus partes oscuras.

Lo bueno de hacer balance del año viejo y propósitos de año nuevo

Que conste que a mí, en el fondo, o en un lateral, esta invitación me gusta.

Me gusta reflexionar sobre mí y mi vida (como a muchas introvertidas), así que esto está genial.

Sobre todo porque, como dice Cristina Viartola, si no hacemos balance de lo vivido corremos el riesgo de sentir que la vida se nos va sin haber conseguido nada…

Sentarte a poner por escrito todo aquello que has logrado en el 2016 te puede ayudar a tomar más consciencia de todas tus capacidades, de tus fortalezas…

Te puede ayudar a sentirte más plena.

Y hacer propósitos de año nuevo te puede ayudar a vivir de una manera más consciente y coherente, más alineada con quién eres y cómo te quieres sentir…

Lo que te permitirá experimentar niveles mayores, o más bien, formas más sanas de felicidad.

Lo malo de los propósitos de año nuevo

Supongo que no será una novedad para ti saber que plantearte objetivos es malo si luego no los cumples.

Puedes quedarte con la (falsa) sensación de que no eres capaz de lograrlos, o de que no te los mereces.

De que te faltó energía, fuerza de voluntad, habilidades, empeño, trabajo duro…

Al final vas quitándote objetivos, haciéndolos más pequeños, por debajo de lo que podrías lograr.

Muchos no saben que no es que se hayan puesto malos objetivos, sino que no han sabido plantearlos bien.

Pero incluso los que definen adecuadamente sus objetivos, pueden verse a mitad de año experimentando la conocida sensación de “objetivo frustrado y frustrante”.

Y es que, algo que aprendí durante la época en la que seguía a “El Poder de Ser”, es que más que concretar objetivos “objetivos” (no, no repetí la misma palabra dos veces), es mejor plantearse objetivos más “subjetivos”: es decir, cómo te quieres sentir, más que lo que quieres conseguir.

Porque la auténtica felicidad, especialmente para una introvertida, no depende tanto de lo que haces y lo que consigues, sino de cómo te sientes tú al respecto, si tu vida tiene sentido o no.

Por qué te propongo NO plantearte propósitos de año nuevo

Por lo motivos anteriores:

  • Para que no sufras un año más la frustración de no cumplir lo que “te prometes a ti misma” a principios de año.
  • Para evitarte la sensación de ser débil, inferior, incapaz…
  • Para ofrecerte la oportunidad de conocerte a ti misma y decidir por ti misma.
  • Para que dejes de pensar que si no te sientas a escribirlos tienes más probabilidades de ser una fracasada (o seguir siéndolo) el año que viene.

Dicho de otra manera, porque hacer una lista solo porque es lo que hace todo el mundo y es lo que “se supone” que deberías hacer:

  • te puede privar de aprender mucho sobre ti misma, lo que necesitas, lo que te hace feliz…
  • te puede hacer sentir mal contigo misma
  • te mantiene en la creencia de que hay algo mal en ti que tienes que cambiar
  • te impide escuchar tu verdadera esencia
Mi propuesta alternativa de fin de año

Como asumo que no has querido plantearte nuevos propósitos de año nuevo, y que eso te ha hecho sentirte mal contigo misma, te planteo entonces (en lugar de forzarte a hacer la lista, o quedarte con la desagradable sensación de no cumplir con una sana y exitosa tradición) que hagas lo siguiente:

Reflexiona sobre el hecho de no querer hacer la lista de objetivos.

Aprovecha la oportunidad para conocerte a ti misma a raíz de esta situación; créeme que es mucho lo que puedes aprender y descubrir si te pones a ello.

Ahora voy a plantearte un montón de preguntas.

Por cierto, si estás en etapa “bajona” como yo (que apenas tengo energía para pensar, sentir o plantearme cosas), y ni siquiera te apetece hacer esto que te propongo yo, estupendo. No lo hagas.

Es una alternativa más, una propuesta más, pero no quiero que te sientas mal por no tener ganas de hacer esto tampoco.

Solo te lo propongo por si te parece más interesante que lo otro. Pero tampoco tiene por qué apetecerte.

Dicho esto, aquí voy:

  • ¿Cómo te sientes al pensar en hacer una lista de propósitos de año nuevo? ¿Es tristeza, es un vacío, es enfado, rabia, desmotivación, frustración…?
  • ¿Qué quiere decirte tu cuerpo con esto?
  • ¿Hay alguna parte de ti misma que esté intentando protegerte de algo? ¿De qué?
  • ¿Hay alguna parte de ti misma que busca afirmarse a través de esta acción?
  • ¿Qué aspectos positivos de tu personalidad se están expresando en esta circunstancia?
  • ¿Qué están ayudándote a conseguir?
  • Si no “tuvieras que” hacer balance y planificación en este momento, ¿qué harías?
  • Si en lugar de una lista de objetivos cumplidos, por cumplir y a cumplir, pudieras hacer otra cosa, o de otra manera, ¿qué harías? ¿Cómo lo harías?
  • ¿Hay algo que ya hayas hecho que se pueda asemejar a una lista de propósitos de año nuevo?
  • ¿Cuándo la hiciste? ¿Por qué la hiciste en ese momento?
  • Si no has hecho propósitos ni balance aún, ¿recuerdas algún momento del año en el que lo hayas hecho?
  • ¿Qué es lo que suele estar pasando en tu vida cuando te planteas nuevos objetivos?
Lo que yo he aprendido de no hacer una lista de propósitos de año nuevo

Por si te resulta interesante, me gustaría terminar compartiendo contigo lo que yo he aprendido al permitirme no hacer el balance/planificación de fin de año y reflexionar sobre por qué no me apetecía hacerlo.

Al mirarme a mí misma, y escuchar a mi cuerpo, observando esta sensación de “no querer plantearme propósitos de año nuevo” he descubierto que:

  • ya me planteé mis objetivos cuando comencé la terapia en septiembre
  • me he planteado muchos objetivos laborales a lo largo del año, objetivos que, en su mayoría, no materialicé, y eso me hace sentir muy mal (fracasada, desmotivada, cansada…)
  • podría plantearme objetivos más concretos, pero ahora mismo, por mi cuenta, no quiero hacerlo
  • confirmo que suelo quitarle importancia a mis logros al compararlos con todo aquello que quise lograr y no alcancé
  • sale a la luz esa parte de mí que busca ser especial, diferente, original… y va contra la moda por simple orgullo
  • siento que no tiene sentido plantearme objetivos a largo plazo cuando creo que no los voy a conseguir, o sé que van a cambiar muchísimo a lo largo del año, como pasó en este 2016
  • estoy pasando por una etapa de baja energía mental y emocional o, más bien, una etapa en la que mi energía mental y emocional están volcadas en un área muy concreta de mi vida y no queda mucha para lo demás (y estoy intentando ser compasiva y amorosa conmigo misma en este momento por este motivo)
  • ahora mismo, marcarme objetivos, más que motivarme, me desmotivaría (y siento que “no debería” ser así, pero me estoy permitiendo sentir lo que siento aunque piense que debería ser capaz de gestionarlo de otra manera)
Conclusiones

Mi propuesta para dejar de sentirte fatal por no hacer balance de fin de año, es que NO LO HAGAS.

Más bien aprovecha la oportunidad para conocerte mejor a ti misma (para re-conocerte, o conocerte de nuevo a la luz de tu introversión) y tus necesidades, a raíz de esta situación.

Y quizás, cuando empieces por ahí, te descubras casi automáticamente redactando tu lista de objetivos 2017…

O no. Y está bien.

Lo único que te digo es que te escuches.

Que te conozcas.

Que te permitas hacer aquello que vaya mejor contigo en este momento de tu vida…

Y que te sientas orgullosa de ser tú misma.

Auténtica.

Original.

Acabo de recordar que original no tiene tanto que ver con ser diferente y especial, sino con volver al origen, a quien tú eras, a quien eres en esencia…

Y aprovecho para cerrar aquí, así, con mi deseo de año nuevo (muy en mi línea de eneatipo 4, “el especial”):

Deseo que este año seas lo más auténtica y ORIGINAL que puedas ser…

Re-conócete, Ámate y Sé Feliz

 

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