Una de las anécdotas más sanadoras que leí en el libro de Susan Cain fue esta en la que la profesora LouAnne Johnson le dice a una alumna de secundaria: “esta no es la mejor época de tu vida”.

Concretamente, esta veterana de la Infantería de la Marina, representada por Michelle Pfeiffer en la película Mentes Peligrosas, le dijo que iba a alcanzar su mejor momento en una etapa muy posterior de su vida, por lo que no tenía que preocuparse si no destacaba en la secundaria.

¿Qué puede enseñarte una militar norteamericana sobre la mejor época de tu vida?

Verás, en el inconsciente colectivo existen afirmaciones que te pueden complicar la vida.

Y una de esas creencias perjudiciales es la de que los mejores años en la vida de una persona son los de su adolescencia y la juventud.

Al fin y al cabo, si no vives tu adolescencia como una etapa fantástica (cosa que suele ocurrirle a las introvertidas), ¿cómo la vives?

Pues exactamente como si estuvieras desperdiciando los mejores años de tu vida.

Sé que hoy en día son cada vez más las personas que no están de acuerdo con esta creencia.

Pero puede que tú la hayas escuchado una y otra vez durante tu infancia, y que la tengas tan arraigada en tu subconsciente que esté limitando tu potencial para ser feliz.

Por eso te cuento esta anécdota hoy.

Para ayudarte a sanar tu pasado y tu futuro.

Y que consigas atraer más serenidad y amor propio a tu vida.

nunca es tarde

La adolescencia introvertida

Si la adolescencia es, por lo general, una etapa compleja de la vida, en la que buscamos la aceptación, la integración en un grupo, nuestra propia identidad…

Cuanto más difícil es conseguir esto para un adolescente introvertido, calmado, reservado, con intereses distintos a los “comunes”, más consciente de sí mismo…

En definitiva, ser de los que se quedan a un lado, escuchando o hablando de cosas más profundas de lo “normal”, no ayuda precisamente a los chicos introvertidos a encontrar su lugar en el mundo.

Y sentirnos fuera de lugar, fuera del mundo, bueno, imagino que ya sabrás cómo se siente.

Así pues, saber que la adolescencia y la juventud temprana, a diferencia de lo que suele decirse, no “tiene que ser” la mejor época de tu vida puede quitarte un gran peso de encima.

Puedes soltar la presión de “tener que” destacar ahora. No tiene que ser “o ahora o nunca”.

El hecho de no destacar en la adolescencia no significa que nunca llegarás a ser alguien importante.

Muchos introvertidos nos desarrollamos plenamente algo más adelante, cuando nos independizamos un poco, y nos sentimos libre para escoger más consciente y maduramente nuestros intereses, ya sea hacia lugares, actividades o personas…

Nuestra madurez, reflexividad, autoconocimiento, etc., son cualidades más apreciadas en el mundo de los adultos que en el de los jóvenes.

Soltar esa creencia, esa presión, nos da precisamente la confianza que necesitamos para sobrevivir a los años de adolescencia con más integridad, con más dignidad, con más amor propio.

Y llevar una vida como adultas sanas ( o sanadas), completas y auténticas.

¿Y si ya no somos adolescentes?

Si ya hace tiempo que pasaste la adolescencia, seguramente te estarás preguntando de qué te sirve saber ahora que no necesitas destacar o ser popular en la adolescencia.

Pues, básicamente, porque lo maravilloso del autoconocimiento, del crecimiento personal, es que una puede sanarse hacia atrás.

Y es que es posible que, como adulta, aún no hayas soltado la decepción o la frustración por no haber conseguido ser una adolescente popular.

Saber que la adolescencia no tenía por qué haber sido la mejor época de tu vida, que no la desperdiciaste, que la falta de éxito o popularidad en esos años no significa “nada”, ¿no te ayuda a quitarte igualmente un gran peso de encima?

A mí sí.

Me ayuda a entender que lo que yo consideré una infancia, una adolescencia y un comienzo de mi juventud, tristes y decepcionantes, no tienen por qué marcar el resto de mi vida.

Es decir, si no tienes que volverte “famosa” a los 15, a los 18 o a los 23… eso quiere decir que tienes toda la vida por delante para alcanzar el éxito y la felicidad que muchos datan en el primer cuarto de siglo de una persona.

Y espero que esto, como a mí, te de más esperanza, confianza, motivación e ilusión por el por-venir.

Que te ayude a imaginar un futuro diferente para ti, en el que puedas sentirte realizada, exitosa, feliz, confiada, amada, en paz.

Porque eso facilitará que tu mente se abra a imaginar nuevas formas de actuar y de ser.

En definitiva, te permitirá vivir la mejor época de tu vida, aunque sea una etapa distinta a la que alguien, algún día, dijo que debía ser.

¿Sientes la libertad que te da creer que no estás defectuosa por no sentir (o haber sentido) que estás viviendo la mejor época de tu vida?

El peligro de creer que otra época será mejor

Hay un riesgo en adoptar la creencia de que “no pasa nada si no fui feliz antes, o no soy feliz ahora, porque lo seré en el futuro”.

El riesgo es dejar de vivir el presente, por vivir en el futuro.

Y para las introvertidas es muy fácil irnos a vivir al mundo de nuestra imaginación.

Podemos imaginar que en el instituto fuimos más habladoras, tuvimos más amigos, fuimos más populares… que ahora salimos cada fin de semana con un grupo de amigos diferente, que destacamos más en nuestro trabajo, que somos más rápidos y hacemos muchas más cosas al mismo tiempo… o que en el futuro vamos a ser grandes personas de referencia para nuestra familia y compañeros.

El riesgo es grande, porque si bien “soñar” nos permite identificar hacia dónde queremos dirigirnos, podemos llegar a creer que si soñamos es porque no tenemos herramientas para afrontar la realidad.

Y, de esa manera, viviendo en nuestra mente, confirmamos que realmente no podemos hacer nada por cambiar las cosas.

En definitiva, vivir en nuestra mente está bien, aunque llega un momento en el que algo hay que hacer en “el mundo real” si verdaderamente queremos

 

La mejor época en la vida de toda introvertida

Para una introvertida, como para una extrovertida, la mejor época de su vida es aquella en la que se acepta tal y como es.

¿Estás de acuerdo conmigo?

Puedes tener más dinero, menos problemas, más relaciones… pero nada te hará feliz si no te aceptas como eres, si no estás bien contigo misma.

Y eso no te lo va a dar el dinero, ni la aceptación de los demás, ni cambiar tu forma de ser.

Te lo va a dar el comprender, profundamente, que eres maravillosa tal y como eres.

Aun cuando haya cosas que te gustaría cambiar, aún habiendo cosas que estás cambiando ya en ti, aceptarte plenamente es lo único que te va a hacer sentir que estás viviendo la mejor época de tu vida.

Y para aceptarte no tienes que esperar a que pase nada extraordinario en el futuro.

Está al alcance de tu mano, cada día.

Incluso, si miras tu vida ahora, tus días pasados y presentes, es probable que descubras que hay muchos instantes de aceptación.

No solo son esos momentos en los que te sientes bien, incluso en momentos realmente malos, desgarradores, has podido vislumbrar esa chispa de aceptación que te ha hecho sentir que todo estaba bien incluso aunque nada estuviera en su sitio…

Pero sabías que, en el fondo, todo era como debía ser. Que tú eras, que tú eres, como quieres ser, aunque los resultados no sean siempre de lo más agradables en ese momento.

Sabes que ser tú misma es lo que le da sentido y valor a tu existencia.

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Conclusiones

La mejor época en la vida de una introvertida no suele ser la adolescencia, puesto que no somos precisamente el prototipo de adolescente popular.

Pero eso no tiene por qué limitar tu éxito y felicidad futuros.

Al fin y al cabo, el éxito y la felicidad no se miden por cuán extrovertida eres, sino por cuánto te aceptas y amas a ti misma, tal y como eres.

Introvertidamente tuya.

Introvertidamente feliz.

PD >> si te relacionas con adolescentes, sería un regalo fantástico para ellos saber que esta no tiene por qué ser su mejor época. Pero, si quieren, pueden aprender tenerla. Ayúdales a definir en sus propios términos lo que para ellos puede ser una gran época, aunque sea diferente a la idea de los demás.

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Hablo en "femenino" porque me dirijo a personas. Así, tanto si eres hombre como mujer, puedes sentirte identificada 😉

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