No, no es lo mismo ser tímida que ser introvertida.

Y, como vimos en el anterior artículo, es muy importante saber a qué hace referencia cada término que empleamos para definirnos a nosotras mismas, ya que en función de ellos nos sentiremos y actuaremos de determinada manera.

Muchas personas vivimos toda nuestra vida condicionadas por una etiqueta. Nos encasillamos en una categoría y nos limitamos a nosotras mismas pensando que no podemos ser de otra manera.

El colmo de vivir definida por una etiqueta es usarla de manera inadecuada: vivir creyendo que eres tímida cuando simplemente eres introvertida, o creyendo que si eres introvertida es que estás deprimida…

Si quieres ampliar tu visión y definición de la introversión, lee este artículo.

Pero utilizar adecuadamente algunos términos para describirnos también puede liberarnos: comprender por qué eres como eres, (re)conocer tus puntos fuertes, aceptar que hay cosas que no se te dan tan bien como a otros… te permite elegir consciente y placenteramente en dónde enfocar tu energía.

Qué tienen la introversión y la timidez en común

Efectivamente, ambos rasgos de personalidad tienen bastantes características en común.

Principalmente, aquellas que tienen que ver con lo que otros ven: lo que la persona hace… o lo que no hace.

Hablamos del aislamiento o evitación social: esta es la característica básica que lleva a confusión.

Cuando vemos que una persona permanece al margen, no se implica, no participa en la conversación, se queda en un rincón, se limita a observar, rechaza invitaciones a fiestas, salidas, reuniones… prefiere relacionarse con un círculo estrecho de personas, se queda en casa en lugar de salir, escoge trabajar sola aunque pueda trabajar en grupo, come sola en la cafetería, no participa en los deportes de equipo, sale sola de compras, se pasa el día jugando en el ordenador…

Bueno, lo primero que pensamos es que es “rarita”.

Lo segundo, que es tímida, que tiene algún problema, que si estuviera “bien de la cabeza” no haría sola muchas de las cosas que hace, y se relacionaría más en grupo.

Pensamos que es antisocial, o insegura en extremo. Que le falta autoestima, habilidades sociales, asertividad, espontaneidad, valentía, dejarse de tantas chorradas y disfrutar de la vida…

¡Que la vida son dos días!

¿Y en qué se diferencian la introversión y la timidez?

Introvertidas y tímidas pueden actuar de manera idéntica en el exterior, pero son bien distintas en lo que no se ve: los motivos, las creencias y sentimientos, lo que hace que se comporten de esa manera.

Dicho con otras palabras, tanto la persona tímida como la introvertida son personas que se aíslan socialmente: prefieren estar a solas, en pequeños grupos, con gente con la que tengan confianza…

Pero en el caso de la persona tímida, esta forma de comportarse responde a una falta de confianza en sí misma, a la falta de amor propio, a la inseguridad, al miedo a la opinión (negativa) de los demás, al temor al rechazo, a equivocarse, a hacer el ridículo, a fallar, a no encajar, a no ser aceptada…

En cambio, una persona introvertida no se queda al margen por ningún tipo de temor a no caer bien, sino porque sabe que las situaciones de alta estimulación le agotan física, mental y emocionalmente a un nivel que pocas personas (especialmente las extravertidas), son capaces de entender.

La persona introvertida debe entender que es poseedora de un sistema nervioso en extremo sensible, en extremo reactivo, en extremo activo, que hace que su evitación social sea una reacción perfectamente lógica.

No cometas el error de medir tu timidez online

Te voy a contar algo: estoy muy preocupada por los test sobre timidez que circulan por la web.

Evidentemente, los hay de muy distinto nivel de profesionalidad.

Se entiende que los que se publican como simples “cuestionarios de autoconocimiento” más o menos entretenidos, y más propios de revistas juveniles que otra cosa, no sean muy “serios”.

Pero lo que más me ha preocupado es descubrir cuestionarios sobre timidez en páginas gestionadas por psicólogos o relacionadas en gran medida con la psicología.

Me ha alarmado descubrir que en estos cuestionarios no se tiene en cuenta el motivo por el que una persona se aísla o evita el contacto social.

Y esto es grave, porque aunque los resultados no pueden tomarse como un diagnóstico fiable, la persona contesta al test pensando que puede confiar en ellos.

Y más si la web, como digo, trata sobre temas de psicología desde un punto más profesional, y no como mera difusión de contenidos interesantes como entretenimiento.

Si quieres comprobar tu nivel de timidez, teniendo en cuenta tu tendencia a la introversión, te invito a que te suscribas al blog aquí. Recibirás los cuestionarios y una guía completa para Amar tu Introversión y superar tu Timidez.

 

La introvertida nace, la tímida se hace

Está bastante extendida la idea de que la persona no nace siendo tímida, sino que es a partir de las vivencias o experiencias sociales que tiene, especialmente en la infancia y la adolescencia, que “aprende” a actuar con timidez.

Sin embargo, son varios los autores que defienden que hay una cierta vulnerabilidad genética a presentar dicha característica de personalidad.

En cualquier caso, no es menos cierto que las experiencias que viva el niño van a determinar si finalmente termina siendo tímido o no.

Si nace con esa predisposición, vulnerabilidad o sensibilidad, pero su familia le sabe apoyar y le enseña a relacionarse adecuadamente con otros niños, probablemente no se mostrará tímido.

Pero si nace con esa facilidad para volverse tímido, y la familia no le da oportunidades para aprender a desarrollar un comportamiento social adecuado, lo más probable es que termine aislándose por timidez.

Igual en el caso de la introversión.

Un niño puede nacer predispuesto naturalmente a ser introvertido pero ser presionado en tal medida hacia la extraversión que se perciba poco de su rasgo heredado en la vida adulta.

O una persona que nace con un sistema nervioso “extravertido” podría terminar por parecer “como si” fuera introvertida si el ambiente en el que se desarrolla castiga la forma extravertida de actuar.

Por tanto vemos cómo, en los dos casos, aunque las personas nacemos con una tendencia a ser y comportarnos de cierta manera, la familia y el lugar donde nos criemos y las experiencias que tengamos, van a influir mucho en el resultado final.

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¿Se puede ser tímida e introvertida a la vez?

Por supuesto que sí. No son incompatibles, sino características independientes.

Una puede ser: 1) introvertida pero no tímida –introvertida y segura–, 2) tímida pero no introvertida –es decir, extravertida tímida–, 3) tímida e introvertida, o 4) ninguna de las dos –es decir, extravertida y segura–.

Cuando una persona introvertida ha comprendido y aceptado su forma introvertida de ser, y se siente libre para construir su vida en base a su introversión, podemos decir que es una “introvertida segura”.

Pero cuando la persona introvertida ha vivido una serie de experiencias negativas de rechazo, de falta de validación de su forma introvertida de ser, cuando se le ha negado la oportunidad de ser introvertida, invitándola o exigiéndole ser más extravertida… la persona entra en conflicto con su propia naturaleza, y se convierte en una “introvertida insegura”.

La introvertida insegura afronta las situaciones sociales con (lógico) temor a ser rechazada por su forma inadecuada de pensar-sentir-actuar.

En este caso, timidez e introversión se solapan y es difícil, incluso para la persona, identificar qué situaciones sociales evita por su sensibilidad a la estimulación y cuáles por el temor a la opinión negativa del otro.

Por qué es importante conocer la diferencia

 

La introversión y la timidez son muy parecidas. Pero hay algo que las distingue y conocer cuál es esa diferencia es fundamental para saber qué pasos necesitas dar para sentirte mejor contigo misma.

No es lo mismo tomar consciencia de que eres tímida, y entonces necesitas más confianza en ti misma, entrenar tus habilidades sociales a la hora de relacionarte y comunicar, especialmente en grupo…

Que comprender que tu rechazo hacia situaciones grupales no tiene nada que ver con una falta de confianza en ti misma, sino con la sensibilidad ante los estímulos (ruidos, conversaciones, luces, movimientos, etc.).

En ese caso, la recomendación no será “confía más en ti misma”, sino “aprende a elegir las situaciones en las que participas”, o “aprende a gestionar tu energía en situaciones activadoras para ti”…

Decirle a una tímida que tiene que escoger mejor a qué situaciones enfrentarse sin mencionarle que trabaje su autoestima es tan inútil en el mejor de los casos, como decirle a una introvertida segura que debe quererse más y mejor para “integrarse” más en el grupo.

La persona introvertida puede quererse mucho a sí misma, pero su sensibilidad y, por tanto, su incomodidad en situaciones sociales altamente estimulantes no cambiará.

Y la persona tímida puede decidir dedicar más tiempo a determinadas situaciones, pero eso no la ayudará a afrontar determinados eventos o reuniones sociales con confianza.

Sólo en el caso que comentamos, de la “introvertida insegura”, la persona introvertida deberá trabajar tanto su amor propio como la habilidad para seleccionar las situaciones sociales en las que participar.

Deberá aprender a validar, a aceptar, a darse permiso para pensar, sentir y actuar a su manera introvertida para que el rechazo o la incomprensión que pueda percibir por los demás no le afecte en tan alto grado.

Y, además, tendrá que aprender a distinguir cuándo se aísla por inseguridad y cuando por sensibilidad, para ir reduciendo las primeras, aunque las segundas puedan permanecer más o menos estables.

Cuando sea una introvertida segura, seguirá evitando algunos eventos sociales, pero serán aquellos que generan un alto grado de estimulación que la agota física, mental y emocionalmente.

Gestionar tus energías es, probablemente, uno de tus mayores retos como introvertida. Si quieres saber más, descárgate la guía “Las 12 Claves para Amar tu Introversión”.

Conclusiones

Es fácil para una persona que observa a otra, etiquetarla erróneamente.

Puede pensar o decir de ella que es tímida, cuando es introvertida.

O decir que es introvertida, cuando en realidad es timidez lo que la lleva a aislarse.

Tanto para el que nos ve, como para nosotras mismas, es importante saber qué nos hace comportarnos de la manera en la que lo hacemos.

Porque tomar consciencia nos permite conocer mejor nuestras necesidades y lo que realmente necesitamos hacer para satisfacerlas.

De lo contrario, estaremos viviendo una vida a ciegas, dado tumbos de un lado para otro, sin sentido y, lo peor de todo, sin hacer aquello que nos ayuda a sentirnos plenas y realizadas.

Me encantará que participes en los comentarios y me digas: ¿eres realmente tímida o te han etiquetado erróneamente así? ¿Qué ha supuesto esto para ti?

Espero que este artículo te haya ayudado a abrir los ojos a una nueva realidad, que te ayude a sentirte mejor contigo misma.

Hasta pronto.

USO DEL FEMENINO

Hablo en "femenino" porque me dirijo a personas. Así, tanto si eres hombre como mujer, puedes sentirte identificada 😉

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