¿Sabías que una investigación de laboratorio mostró que unos ratones dejaban de comer y practicar sexo para sentir el placer que les producía pensar?

A las extravertidas esto puede parecerle una locura, algo inimaginable: ¿sustituir el sexo por pensar? ¡Ja!

Pero si eres introvertida puedes llegar a entender algo mejor ese intenso placer que nos proporciona una buena sesión de estudio, investigación o debate sesudo con algún otro compañero tan adicto a la acetilcolina como nosotras…

Porque sí, la responsable es la acetilcolina.

¿Quieres comprender un poco mejor tu cerebro acetilcolínico, ese que te impulsa a darle tanto al coco en lugar de… bueno, de disfrutar de los placeres “normales” de la vida?

 

Tú siempre escogiendo el camino más largo…

Eso es lo que le diría un cerebro extravertido-dopamínico a uno introvertido-acetilcolínico.

Y es que el cerebro de las personas introvertidas funciona de manera diferente al de las extravertidas (ya vimos algo en este artículo).

Hoy vamos a profundizar en este aspecto del cerebro de las introvertidas: la influencia de la acetilcolina en la tendencia de estas a reflexionar sobre cualquier cosa, a pensar sobre mil cosas a la vez en lugar de limitarse a aquello de lo que se ha hablado, a planificar, a …

Para ello, hay que saber que el cerebro de las introvertidas funciona con acetilcolina y el de las extravertidas con dopamina.

Es como un coche diesel y otro de gasolina. Son coches, pero funcionan con carburantes diferentes.

cerebro-dibujoCuando el cerebro de una introvertida recibe un estímulo (es decir, información que recibe por cualquiera de los sentidos: vista, oído, olfato, tacto, gusto…) es la acetilcolina la que lo pone en marcha.

En el caso del cerebro extravertido, la dopamina lo hace funcionar.

La cuestión es que la acetilcolina prefiere los caminos largos y con muchas paradas. Así, recorre una zona amplia del cerebro, sobre todo en la parte frontal, y hace como unas 10 paradas.

A la dopamina le gusta ir más directa y le gustan otros paisajes, así que toma la vía del centro, la del lóbulo parietal, y solo hace unas 7 paradas.

Como cada uno viaja a sitios distintos, cada uno ve, oye y siente cosas distintas.

La acetilcolina, en su viaje a la parte delantera del cerebro, activa zonas relacionadas con la atención sostenida (concentración), la reflexión y la planificación.

Además, activa el área del cerebro encargada de activar el diálogo interno y preparar el discurso.

También estimula zonas del cerebro relacionadas con la asignación de significado emocional a los estímulos que recibe, así como la extracción de información relativa al “qué” o “por qué” de lo que sucede.

La dopamina, por su parte, va a sitios relacionados con la acción, la novedad y la atención dividida (multitarea). No se entretiene en esas zonas de la cháchara interna y el sentido de la vida…

La ruta del placer de las introvertidas

Como seguramente sabrás, la dopamina está asociada con el placer, con el disfrute, la alegría… Se ha asociado un nivel bajo de dopamina con estados de ánimo depresivos.

Sin embargo, lo que probablemente no sabías es que la acetilcolina produce tanto placer, o más, o de más calidad (ahora veremos), que la dopamina.

Es cierto que las cosas que le hacen sentir bien a la acetilcolina son cosas raras: ya lo decíamos al principio, poca gente asocia “estudiar” con “placer”.

Pero la verdad es que, cuando la acetilcolina inunda el cerebro de una introvertida que está enfrascada en una conversación trascendental, o investigando acerca de los hábitos reproductores del demonio de Tasmania, se liberan unos “estimuladores delicados pero intensos”.

Para los investigadores y estudiosos de la felicidad, estas emociones positivas de baja intensidad (satisfacción, calma, serenidad), sutiles pero poderosas, están más relacionadas con una “auténtica felicidad” que las emociones positivas explosivas o de alta intensidad.

Según Martin Seligman, para experimentar una auténtica felicidad no basta con vivir sensaciones agradables y placenteras; se necesita sentir la satisfacción -esa felicidad serena- que proporciona la búsqueda de sentido y propósito en nuestra vida.

Y el funcionamiento cerebral de las introvertidas, con su tendencia al análisis, la reflexión y la búsqueda de significado, las predispone de manera innata a la auténtica felicidad.

El placer de pensar vs. el placer de sentir

Así que, aunque sea difícil de entender, o incluso de imaginar, para un cerebro extravertido y dopamínico, las personas introvertidas experimentamos placer a base de pensar.

pensarNuestro cerebro no funciona tanto con dopamina como con acetilcolina, y lo que “le va” a esta es investigar, reflexionar, planificar, extraer significado, tener conversaciones con una misma…

A la acetilcolina no le va la marcha. Le gusta encerrarse en una biblioteca a estudiar.

Puede parecer triste en algunos momentos, pero cuando te encuentras en pleno proceso reflexivo, recibiendo tu dosis de acetilcolina, ni se te pasa por la cabeza plantearte que pensar profundamente pueda ser raro o triste.

Tú eres feliz así.

Amando mi cerebro acetilcolínico

Si te lo preguntas: no, no tienes que renunciar al sexo como las ratas del experimento para ser una persona más feliz (pero si tu pareja introvertida te dice que no quiere sexo, ahora puedes entenderla un poquito mejor).

Sin embargo, descubrir por qué es tan placentero dedicarte a una actividad analítica, reflexiva, intelectual, te puede ayudar a experimentar más placer en tu vida.

A mí, personalmente, me ha ayudado a ver esta tendencia mía a darle al coco como algo más positivo y de lo que puedo disfrutar.
Nunca me consideré una rata de biblioteca (porque no iba a la biblioteca), pero me encantaba estudiar, y me sigue encantando. con sus variantes, claro.

pensativaMe encanta debatir, profundizar, investigar, las búsquedas interminables en google, ver documentales… aprender.

Y me hace sentir bien comprender que es normal que me guste porque mi cerebro es introvertido y le gusta que me ponga a pensar.

Sobre todo, me hace feliz saber que no soy la única introvertida que siente placer con estas cosas.

Pero te confieso que a veces mi cerebro adicto a la acetilcolina me fastidia bastante.

Está bien que sea un cerebro intelectual y profundo, pero a veces me gustaría no necesitar abrir ese último enlace de la decimonovena pestaña consecutiva que abro en la última media hora para ver qué nuevo enfoque o dato interesante puedo descubrir en él.

A veces me gustaría desconectarlo y disfrutar con una caña charlando de… no sé, ¿de qué se charla ahora? ¿Qué evento o artista o programa está de moda ahora? En fin, no se me ocurre… “¡¡Maldito cerebro acetilcolínico!!”

 

A modo de conclusión: controla tu adicción

Sí, está genial que la acetilcolina nos haga sentir un placer de inmensa calidad, pero a veces se nos puede ir un poco de las manos.

Igual te pasa lo mismo: mucha adicción a pensar y poco a sentir.

A mí me resulta incómodo salirme de mi rutina y darle a mi cerebro dopamina en lugar de acetilcolina, pero reconozco que a veces es necesario; y puedo decir que hay ocasiones en las que he agradecido y disfrutado darle a mi cerebro dopamina en lugar de acetilcolina.

No te digo que empieces a hacer cosas de extravertida dopamínica, pero igual sí que puedes hacer cosas de introvertida un poco más equilibrada.

reflexivaUn poco de meditación, salir a comer y disfrutar con la comida, practicar a tener conversaciones algo más superficiales, hacer algo de ejercicio centrándote en los movimientos de tu cuerpo, tomar una decisión más rápido de lo que sueles hacerlo (puedes practicar con asuntos más cotidianos, poco trascendentales)…

Tener un cerebro acetilcolínico está genial, pero al menos yo estoy descubriendo que hay ocasiones en las que me trae de cabeza y me agota.

Por eso, desviarme de vez en cuando un poquito de la ruta habitual, resistiendo la tentación de seguir dándole al coco para darle más acetilcolina a mi cerebro, me ayuda a relajarme un poco, y sentir otros tipos de placer igualmente interesantes.

Y tú, del 1 al 100, ¿cuán acetilcolínico dirías que es tu cerebro? ¿Qué tan “enganchada” al pensamiento profundo crees que estás?

¿CANSADA DE SENTIRTE INFERIOR?

Suscríbete al blog y recibe la guía “Las 12 Claves para Amar tu Introversión” y enamórate de una vez por todas de tu forma introvertida de Ser.

Suscribirme

USO DEL FEMENINO

Hablo en "femenino" porque me dirijo a personas. Así, tanto si eres hombre como mujer, puedes sentirte identificada 😉

TEMAS

Encuesta · Conociendo a las introvertidas

ÜNETE

Guía Gratuita
Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedInShare on Google+Email this to someonePrint this page