Hoy quiero compartir contigo cómo está siendo mi proceso de re-des-cubrimiento de mi introversión: de quitar y quitar capas de creencias, aumentando mi consciencia y sacando a la luz mi verdadero ser.

Puede que las etapas que voy viviendo, mis aprendizajes, te ayuden a ti a transitar este mismo camino de conocimiento, aceptación y apreciación de quien eres, al completo.

Introducción · el camino hasta aquí

Este proyecto, Introvertidamente Tuya, surgió hace poco más de un año, tras dar un taller en el que me volví a sentir como una mi3r&@ cuando uno de las personas que asistió al taller valoró negativamente mi “tranquilidad” durante el taller.

Tras una primera fase de caída en picado y sin paracaídas en mi habitual agujero negro de autocompasión y victimismo, salí de allí con la misión de defender la introversión a capa y espada.

Al fin y al cabo, como me ayudó a ver mi mentor en ese momento, grandes referencias en el mundo del crecimiento personal tienen un estilo sereno y calmado de impartir sus conferencias.

Después de ver la transformadora charla de Susan Cain en Ted, visualizar varias conferencias en YouTube de Wayne Dyer o Eckhart Tolle, entre otros, y leer un par de libros sobre introversión, ya tenía claro que quería profundizar en el tema de la introversión.

Sentía que era un deber, una obligación, para con la adolescente incomprendida, insegura y triste que fui.

Sentí que iniciar este proceso de defensa de la introversión me ayudaría a devolverle a mi niña interior su amor propio.

El nudo · todo lo que ha ocurrido en medio

Tras esa primera fase de investigación, en la que veía y leía por primera vez sobre la introversión como algo natural y positivo, o al menos, esencialmente neutro, la cosa se ha ido estancando.

Empecé a escribir con mucha ilusión sobre lo positivo de ser introvertida, pero a medida que iba leyendo sobre la introversión, empezaba a sentir que algo se “descolocaba” (¿o quizás se estaba empezando a colocar?).

He escrito muchos artículos y de casi todos ellos me siento orgullosa, pero confieso que en muchos de ellos experimentaba una sensación desagradable que aún no podía identificar.

Hasta este miércoles.

Aunque no podía ponerle nombre, la verdad es que muchas de las cosas que escribía me hacían sentir que estaba siendo deshonesta, que estaba hablando de una manera mucho más positiva de la introversión de lo que me hubiera gustado.

Pero tampoco quería escribir de manera más honesta porque sentía que esa honestidad se iba a transmitir como ira, como enfado, como negatividad…

Porque sí, yo había aprendido en los libros que la introversión era algo positivo, pero aún no lo sentía así.

Por eso, escribir de manera tan positiva sobre la introversión me hacía sentir también que era una amargada, que necesitaba hablar de lo positivo que tiene la introversión para convencerme a mí misma, para no ver lo mal que aún me sentía por ser introvertida, por no ser más extrovertida.

Así que, en resumen, podríamos decir que todo lo que escribía me hacía sentir que era una amargada.

Por eso últimamente no he tenido tantas ganas de escribir en el blog, porque sentía que no estaba siendo sincera conmigo misma, que estaba intentando engañarme y engañar a los demás haciéndoles creer que me sentía muy orgullosa de mi introversión, y que todas ustedes también debían estarlo… cuando la verdad es que no me sentía tan feliz de serlo como pretendía aparentar.

Claro, ¿cómo podía pedirle a las demás que fueran algo que yo no soy?

Ahí tenía un bloqueo importante.

Bueno, había y hay varios; y aún necesito desenrollarlos un poco más.

Seguramente irán saliendo más nudos que necesitaré desenredar, pero ha habido varios nudos que he disuelto, o que al menos he descubierto y estoy empezando a soltar, y creía interesante hablarte de ellos.

nudo

El desenlace · lo que he descubierto

Con pocas palabras, he descubierto que lo que realmente me llevó a comenzar este blog fue la necesidad que tenía de redimirme, liberarme, sanarme…

Básicamente, utilizaba el blog para justificarme, para defenderme de “las personas extrovertidas”, de todas aquellas personas que me dijeron, que me dicen o que me dirán, que mi forma introvertida de ser está mal.

Antes les daba la razón, pero cuando empecé el blog quería que supieran que ellos estaban equivocados, que ser introvertida es perfectamente normal y que no tenía nada que cambiar de mí misma.

En el fondo sabía que esta actitud me estaba perjudicando, porque me daba cuenta de que ser introvertida a veces no es tan fácil, o tan positivo, que sí que hay cosas que me gustaría cambiar… y no me permitía reconocerlo.

Incluso me negaba a mí misma momentos de extroversión.

Porque “yo soy” introvertida, y “tengo que” ser introvertida, porque tengo un blog sobre introversión en el que defiendo la introversión como algo positivo.

En definitiva, me estaba negando a mí misma ser auténtica y completa.

Solo me permitía sentir y transmitir lo positivo.

Aún cuando en algún momento hablara de la parte “menos buena”, siempre me sentía en la obligación de terminar con un final feliz, como si realmente no le diera importancia a esa dificultad.

Qué voy a hacer ahora con todo esto

No te voy a engañar. Sigo sintiéndome muy confusa. Al fin y al cabo, todos estos descubrimientos son muy recientes.

Sigo sintiendo que aún no tengo muy claro qué es para mí ser introvertida, qué no, qué partes son buenas, cuáles no…

Tengo una idea, “sé” que ser introvertida es bueno, y positivo, y deseable… pero mi subconsciente aún no lo ha pillado.

Los años y años de creencias de inferioridad, de ser inadecuada, de tener un defecto de fábrica, siguen estando ahí, y volverán a subir a la superficie (o me atraparán cuando yo baje al fondo), de vez en cuando.

Pero al menos siento que este miércoles he quitado una capa, la capa que me hacía creer que yo estaba muy bien siendo como soy, y que eran los demás los que tenían un problema, los que DEBÍAN aprender a verme de manera diferente, a valorarme, a quererme.

Por eso tenía la presión de hablar de manera positiva de la introversión, para que ellos VIERAN, para que ellos cambiaran, para que dejaran de atacarme, para yo dejar de sentirme herida.

Ahora sé que me estaba defendiendo, porque aún me sentía herida, aún me siento herida, y me desestabilizan emocionalmente los comentarios que dan a entender que debería ser menos introvertida.

Las próximas páginas de mi “diario de vida” irán encaminadas a aceptarme realmente, a sacar a la luz mis sombras, a poner sobre la mesa mis “mierdecillas” y aceptarlas en lugar de seguir luchando para que no se vean.

Los siguientes capítulos de mi vida hablarán, o al menos en esa intención tengo puesta mi atención ahora, del proceso de integración que quiero vivir, para sentirme más completa, para aceptar muchas partes de mí que he negado… desde que soy una niña.

Por qué te cuento todo esto

Porque necesito ser honesta conmigo misma, mostrarme tal cual soy.

No quiero, no puedo, seguir escribiendo como lo hacía hasta ahora.

Hablando de lo positivo sin creérmelo, contando lo negativo sin aceptarlo.

No me sentía bien conmigo misma.

No sé cómo seguirá evolucionando el blog y los artículos, pero parte de ese proceso de transformación o evolución del blog pasa por escribir este artículo.

Por compartir contigo cómo me está “removiendo” a nivel muy profundo aprender a redescubrir mi forma introvertida de ser, a ir quitando capita a capita, para llegar a mi verdadera esencia.

Para poder ser introvertida cuando quiera ser introvertida, o extrovertida si me lo pide el cuerpo y, sobre todo, para no sentirme atacada ni necesitar defenderme cuando me dicen que soy “demasiado” introvertida.

Como sabiamente me dijo la persona que me está acompañando en este proceso de autodescubrimiento, redefinición y liberación:

“Ser introvertida tiene cosas muy buenas, pero también cosas “malas”. Y aunque a veces desearía no ser introvertida, es mejor serlo, porque de lo contrario te estarías negando a ti misma. A pesar de que ser introvertida tenga sus momentos malos, al menos estás siendo tú misma, auténtica y honesta”.

Cómo influye mi proceso en ti

Para serte sincera, no lo sé.

Espero que de muchas maneras, pero la verdad es que aún necesito asentar varias cosas, creencias e ideas sobre mí misma y mi introversión.

Aprendizajes, trabajos, herramientas que seguiré compartiendo contigo y que deseo de corazón que te sirvan de inspiración o referencia para vivir tu proceso de autoconocimiento y aceptación, para que te ames profundamente tal y como eres y no necesites cambiar si no es lo que quieres, y te permitas cambiar con más facilidad si es lo que deseas.

Así, a bote pronto, se me ocurre que la guía “Los 12 pasos para Amar tu Introversión” sufriría una transformación profunda.

Algunos pasos se irán, otros se unirán, aparecerá alguno nuevo, profundizaré en otros…

Por ejemplo, la nueva guía de pasos para amarte tal como eres podría ser algo así:

1. negar tu introversión

2. reconocer lo bueno de tu introversión

3. aferrarte a tu introversión

4. aceptar lo malo de tu introversión

5. reconocer tu parte extrovertida

6. expresarte desde tu ser íntegro

Conclusiones

No quería terminar sin decirte que siento que lo que hoy he escrito es bastante confuso.

Si es así, te pido disculpas.

Lamento que este artículo no te sea de utilidad.

Pero necesitaba escribirlo.

Me gustaría prometer que los siguientes van a ser más claros, más prácticos, más útiles, pero es una promesa que no sé si voy a poder cumplir.

Ahora mismo estoy comprometida al 100% con mi proceso de aclarar valores, de conectar con mi esencia y expresarme a través de ella.

Mi idea es seguir hablándote de la introversión, tanto de lo bueno como de lo malo, que hablemos sobre timidez y ansiedad social, sobre las dificultades que podemos pasar, y esas otras cosas que las introvertidas solemos experimentar con mayor frecuencia…

Pero quien sabe, igual durante un tiempo necesito ponerme en plan confusa hasta ir viendo la luz.

Lo que sí tengo claro es que ya no voy a seguir defendiendo la introversión a capa y espada.

A partir de ahora tomaré consciencia de mis arrebatos de “justiciera” e intentaré ser más suave, más flexible, conmigo misma como introvertida, y con las extrovertidas.

Porque ninguna de nosotras es 100% una cosa o la otra.

Somos combinaciones complejas y cambiantes de ambos rasgos y es sano asumir y aceptar nuestra parte de introversión, pero también lo es reconocer nuestra parte de extroversión.

Te dejo con una canción que descubrí el miércoles, el mismo día en el que tuve la sesión en la que descubrí todos estos aspectos sobre cómo estaba afrontando mi forma introvertida de ser.

La estrofa dice así:

“Así es como soy por dentro,

así es como soy y no lo voy a esconder,

porque el mayor riesgo que podremos correr nunca, con diferencia,

es permanecer bajo los focos y que nos vean tal como somos”.

Brindo por eso, por la satisfacción que da mostrarnos tal como somos, sin necesidad de ocultar nada, porque nos aceptamos completamente.

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USO DEL FEMENINO

Hablo en "femenino" porque me dirijo a personas. Así, tanto si eres hombre como mujer, puedes sentirte identificada 😉

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